• Verónica Hontecillas

La voz de tus emociones

Bienvenidos a la Voz de tus Emociones, como estás leyendo tus emociones tienen voz y si adquieres la habilidad de comunicarte con ellas, conseguirás empatizar con las emociones tuyas y las de tu entorno familiar, social y profesional.


Como este espacio está dedicado Talento Premium Junior, os expongo la siguiente cuestión: ¿crees que la inversión que realices en adquirir estas habilidades, merece la pena para entender qué les pasa en las etapas de la infancia y/o la adolescencia?.






Desde que nacemos las emociones nos han acompañado en el sendero de la vida y serán nuestros fieles compañeros, ya que, estarán para hacernos sentir que estamos vivos.






En ocasiones queremos creer que los niños no se enteran de las situaciones de su entorno, mucho más lejos de la realidad, incluso, perciben esos estados con mayor intensidad, al no estar condicionados por ideas externas o preconcebidas.


Tenemos en claro ejemplo de Michelle en la serie Padres Forzosos, que se siente abandonada por su tío Jesse.


En este punto habrás podido observar que las emociones tienen su propia misión y se vinculan al estado emocional. Para profundizar existe una pregunta clave para encontrar la respuesta más precisa y acorde con una situación en cuestión.


¿Qué necesito/ necesitan en este momento? La emoción expone la situación y que es preciso resolver para no trascenderlas a la somatización corporal.


Alegría, es nuestra primera emoción básica.

Nos impulsa a ponernos en acción, a buscar y crear momentos de bienestar, que compartamos esa felicidad con las personas que influyen positivamente en ti.

Por tanto, si decimos priorizar siempre el exceso de trabajo por estos momentos de felicidad con las personas que nos importan, imagina por un momento qué puede ocurrir ...


Tristeza, es una emoción que aparentemente parece negativa; pero nos revela mucha información.

Nos habla que existe una pérdida real o imaginada, que nos hace llevarnos a un estado de apatía y de dependencia a algo o a alguien.

Si vemos a nuestros seres queridos tristes, es porque tal vez, no sepan pedir ayuda o simplemente, necesitan sentirse arropados por sus padres, familiares y amigos.


Miedo, es la emoción de la supervivencia, nos hace actuar con precaución.

A veces, nos paraliza, otras nos hace huir o la que a mí más me gusta, nos invita a adquirir nuevos aprendizajes y entrenarlos ante aquello que nos aporta una inseguridad anticipada ante un peligro, real o imaginario. Como hablé del Efecto Pigmalión en anteriores artículos, miedo a que si hago lo contrario que quiera papá y mamá me pueden dejar de querer.

Ira o Enfado:

Es el fuego interno que sale de manera descontrolada, cuando las cosas no salen como queremos. Nos impulsa a hacer algo para resolver un problema o nos indica que tenemos que poner límites.


En ocasiones, lo que más irrita a las personas es la falta de entendimiento a una respuesta negativa. Por ejemplo, cuando nuestros padres nos decían un "NO, porque NO". Para estos casos invito a que se razone con los niños y se les explique de manera asertiva la respuesta.


Asco, Te pide que te alejes.

Desagrado respecto a algo o alguien. La situación más típica en los más pequeños se produce ante determinados alimentos que, al provocarles asco, rechazan de forma tajante. ¿Podemos hacer algo para cambiar el asco por la alegría?




Sorpresa, Te permite afrontar situaciones inesperadas y te pide que sueltes el control.

El asombro y el desconcierto, nos ayuda a comprender algo nuevo, nos lleva a la búsqueda de respuestas ante lo desconocido. Favorece la atención, la exploración y el interés o la curiosidad.



Si vamos por la vida de las emociones como pollo sin cabeza, florecerán patrones de respuesta en nosotros como adultos o en nuestros hijos que nos harán sentir:


- Culpa. Cuando comienza tu aprendizaje, se genera dentro de ti una especie de “una guía conductas del HIJO/HIJA IDEAL”, que irás escribiendo “lo que sí” y “lo que no” debes hacer , en caso, de saltarte las normas de tu “guardián” interno, (el crítico interior) avisará o sancionará de manera que incidirá directamente en tu autoestima y no te sentirás merecedor del amor.


- Resentimiento. Lo que esperas que los demás piensen, sientan y hagan es una expectativa que nosotros tenemos de ellos o a la inversa, lo que esperan de nosotros. Sin embargo, te sientes resentido porque no han cubierto tu expectativa y te defraudas, generando tristeza, ira, enfado o incluso, desagrado a una situación o un momento del día.


- Víctima. Hacerse y sentirse la víctima también es un patrón de respuesta emocional. Es cuando le das poder a las circunstancias, dejas que entorpezcan tu camino y tú en definitiva no haces nada por cambiarlo, te quedas allí en medio de quejas y justificaciones. Ejemplo en los niños "Mesa mala, me ha pegado con el pico"


- Merecimiento. Es una sensación que nace muy profundo dentro de ti, en el que sabes y tienes la certeza de lo que vales. Estar alineada contigo misma/o, sabiendo quien eres y cuanto vales, hace que tengas una autoestima sana y que estés abierta a recibir la abundancia y la prosperidad que el universo tiene para ti. Por el contrario, cuando esa sensación nos visita a nuestro interior, no te sientes que te merezcas un buen trabajo o una pareja ideal, llevándote a auto_sabotaje (relaciones profesionales o amorosas mediocres, inalcanzables o incluso, huir de ellas porque no están alineadas con tus creencias de merecimiento)


Si es la segunda opción, eureka son grietas que se crearon en la autoestima con mensajes tales como, "Eres una niñ@ insoportable, nadie te va a querer si lloras, con ese carácter, te vas a quedar sola siempre en esta vida, desde que naciste ..., te pareces a otro familiar al cual se le asocia connotaciones negativas..."


En caso de que te sientas, identificada es hora de liberarte de las cadenas del pasado, las creencias limitantes y permitirte disfrutar de una vida plena. Te invito a poner en prácticas dinámicas del merecimiento, (si estás interesad@ ponte en contacto conmigo)


Habrás observado que las emociones juegan un papel clave en nuestro día a día, poniendo en valor a nuestros sentimientos y a los de las personas que más nos importan.

¡Feliz instante presente!







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