• Verónica Hontecillas

Creencias, esas ideas que en ocasiones nos alejan de la felicidad


Desde que éramos niños se nos han transmitido creencias que evaluaban nuestra valía en función de una calificación escolar, de una dicotomía entre “bueno o malo”… las cuales se instauraron en nuestro inconsciente como juicios y prejuicios.


Bajo mi experiencia estos pensamientos nos alejan de la auténtica felicidad. Si nos paramos a pensar, podemos sacar la conclusión de que existen conductas repetitivas y automáticas que nos paralizan, nos bloquean e incluso repercuten en nuestro estado de ánimo. Cuando dichos juicios se refieren a nuestra persona, a nuestras capacidades, potencial, cualidades, etc. afectan directamente a nuestra autoestima.


Este comportamiento se considera desde la perspectiva de la Programación Neurolingüística (PNL) una creencia limitante Joseph O’ Connor, en su libro Coaching con PNL, afirma que las creencias limitantes:

  • Son las principales culpables de que no alcancemos nuestros objetivos.

  • Actúan a modo de normas que nos impiden lograr lo que en realidad es posible, aquello que somos capaces de conseguir y nos merecemos.

  • Hay tres tipos de creencias que nos impiden alcanzar nuestros objetivos:


I. Aquellas que nos generan dudas sobre si es posible o no, alcanzar un objetivo.

II. Aquellas que nos generan dudas respecto a nuestra capacidad para alcanzarlo.

III. Aquellas que nos generan dudas sobre nuestro merecimiento de alcanzarlo.


Imagina por instante haber recibido mensajes del estilo “el error es parte del aprendizaje”, “los errores son las semillas del camino del éxito”, “después del error viene el triunfo”…


¿Cómo crees que hubiesen influido en tu vida?


Sencillamente impactando de manera positiva, fortaleciendo los pilares de la autoestima y construyendo creencias potenciadoras, accediendo a un mundo de posibilidades que nos llevan a valorar lo que de verdad importa.


En este punto querido lector, quiero plantearte una reflexión ¿piensas que las creencias que nos limitan se relacionan únicamente con connotaciones negativas del estilo "es imposible, no puedes.."?


Según el Taibi Kalher, psicólogo norteamericano, detectó un patrón de creencias comunes en sus pacientes. Estas creencias eran, aparentemente positivas, pero limitantes en la vida de las personas y le llevo a desarrollar la teoría de los Impulsores de Kalher que llevan un mandato implícito muy interesante que os voy a desvelar a continuación:


"Sólo eres aceptable, la gente sólo te valorará si eres..."


  • Sé perfecto: Deseas hacer todo bien: a la primera y sin fallos. Perfecto hasta el más mínimo detalle.

  • Sé fuerte: Quieres ser capaz de hacer las cosas por ti mism@ sin ayuda de nadie. Tener que pedir ayuda sería una muestra de debilidad, un fracaso.

  • Complace: Quieres agradar y gustar a todo el mundo. Evitas enfadar, disgustar o contrariar a los demás.

  • Date prisa: Quieres aprovechar todas las oportunidades y no dejar pasar ningún tren. El tiempo es oro y no hay que perderlo ni desperdiciarlo.

  • Esfuérzate: Quieres alcanzar metas muy ambiciosas. No importa el esfuerzo o el sacrificio que impliquen. Aunque parezca imposible, hay que esforzarse.

Estos impulsores llevan implícitos mensajes que nos perturban en momento de máximo estrés.



La buena noticia es que existen palancas de cambio para sustituir el proceso de interpretación de la realidad, basado en pensamientos polarizados entre “bueno o malo” “debeísmos”, visión catastrófica, lectura de pensamiento, asignación de etiquetas, impulsores… por un enfoque más positivista y equilibrado.


Una de estas palancas es detectar pensamientos negativos o aparentemente positivos según Kalher (suelen venir acompañados de palabras: siempre, nunca, injusto, malo…), analizando cómo nos están influyendo en nuestro comportamiento emocional y cuestionándonos: ¿A dónde me llevan mis creencias? Y ¿Qué beneficio me aporta sostener esta idea limitante?


Antes emprender la transformación del sesgo, es interesante buscar dentro de ti el beneficio o intención positiva de dicha conducta no deseada. Por ejemplo, activar el rol de víctima tiene la función de llamar la atención para experimentar un estado de falsa felicidad, no ejecutar una acción por miedo al fracaso, etc.


“Lo que niegas te somete. Lo que aceptas se transforma”. Carl Gustav Jung.


Ahora sí, ¿Cómo podemos cambiar las creencias?


Comienza escribiendo en un papel tu inquietud y al lado, detalla la nueva creencia que sea opuesta esta. Pregúntate de nuevo: ¿A dónde me llevan mis creencias potenciadoras? Y ¿Qué beneficio me aporta sostener esta idea nueva?


Por último, es interesante verificar si esta transformación realmente te sirve o es necesario seguir indagando. Para ello os invito a pasar el “Triple Filtro Socrático”, un sencillo cuestionario que desarrolló Sócrates, como maestro y gran filósofo griego, con el fin de aporta claridad a nuestros sistemas de pensamiento:


-El filtro de la verdad: ¿estás absolutamente seguro de lo que vas a decir es cierto?


-El filtro de la bondad: ¿es algo bueno lo que vas a decir?


-El filtro de la utilidad: ¿es útil lo que vas a decir?


Si lo que vas a decir no es cierto, ni bueno e incluso, ni es útil

¿Para qué vas a creer en ello?


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